Comunicación ausente

Desde que llegó al Gobierno en 2011, la política de comunicación de Mariano Rajoy puede calificarse como ausente, no ha existido.

Quizá fuera sea la opción del equipo de Rajoy, más concretamente de su Secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez de Castro, consciente de las decisiones que iba a tomar en el futuro que hoy es presente, pero a mi juicio no la más adecuada. Aunque tal vez sigue el hilo del mensaje ya trazado tras las elecciones de 2008, cuando al empezar la crisis la “culpa” de todos los despidos en España era de Moncloa y Zapatero el único culpable. Tal vez, la intención del equipo de Rajoy fuese la de separar tanto como pudieran las decisiones polémicas de la imagen del Presidente, de forma que cuando la recuperación empezase la imagen de este fuese la que capitalizara dicha recuperación.

Aun así, esconder al Presidente del Gobierno en una situación como la que vivimos actualmente no es lo más conveniente. Más si este hace cosas como escapar de los periodistas en la misma cara de estos (como hizo en el Senado). Y desde luego el caso Bárcenas y los apuntes contables que implican a Rajoy en cobros en dinero no declarado a Hacienda, tampoco ayudan mucho.

Por eso, no recomendaría una estrategia de ocultación al Gobierno en este momento. En momentos de crisis no tengo muy claro que la opción del silencio o el lío de todo sea efectiva. Más bien hubiera optado por una explicación detallada, en una comparecencia solemne del Presidente, formal y con Moncloa como escenario. Tal vez así, los ciudadanos percibiesen que el Gobierno responde y con ello pudiera recuperar un poco la confianza necesaria en la política y en quienes se dedican a ello.

Ejemplo de discurso

Uno de los servicios que ofrecemos es el de redacción de discursos.

Un buen discurso ha de tocar el alma de quien lo escucha, ha de poner el dedo en la yaga con palabras escogidas, seleccionadas y que hilvanen metáforas y relatos para llegar a la sensibilidad de quien lo escucha.

Pero todo esto debe ser el hilo conductor de lo que queremos decir. Por bueno que sea el relato, si el mensaje no lo es, aunque llegue, no servirá de mucho. En este sentido, hemos de argumentar bien, recurrir a las cifras necesarias, sin exceso de números que hagan al oyente perderse en cifras que en su cabeza sonarán inconexas, en definitiva, decir lo que se quiere decir para que se ponga a funcionar la máquina de pensar de quienes nos escuchan.

Es difícil, pero cuando se consigue es digno de escuchar. Este ejemplo dura 40 minutos, pero merece la pena y, si decidís verlo, os enganchará sin duda hasta el final. Es Ada Colau, representante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, en el Congreso de los Diputados, en su Comisión de Economía y Hacienda.

Por qué también asociaciones y movimientos sociales y ciudadanos deben comunicar mejor

Como decíamos en el post anterior, la sociedad actual se caracteriza por la escasa permanencia en el tiempo de las reivindicaciones y el continuo bombardeo de mensajes al que están sometidos los ciudadanos. 

Por ello, toda asociación o movimiento social y ciudadano que quiera ejercer influencia en los gobiernos de todo tipo o hacer llegar su mensaje a la ciudadanía ha de estudiar bien sus objetivos, hacerlos llegar por los cauces adecuados y a las personas adecuadas. 

Una buena estrategia de comunicación es mucho más que lanzar unos mensajes difusos, sino que es preciso tener claro qué mensajes y a quién lanzárselos. Cómo hacer para que lo que se intenta comunicar llegue a su destino de la mejor forma posible y con el mayor efecto, pues es lo que buscan como organización.

Por eso es también importante para todo aquel que quiera hacer llegar su mensaje e influir con él contar con el apoyo de profesionales de la comunicación política. 

También es esto lo que pretendemos con este proyecto.

Por qué invertir en comunicación es anticiparse a la campaña

Vivimos tiempos líquidos, como bien lo definió Bauman, en los que nada permanece y todo lo que hoy es trending topic mañana no existe porque algo lo ha sustituido en la lista de preferencias. 

Por eso, es más importante que nunca no perder de vista nuestro mensaje y hacerlo llegar del mayor número de maneras posible de forma coherente y coordinada. No sirve de mucho transmitir mensajes contradictorios o aislados en el tiempo y, desde luego, no nos servirá en el momento de pedir el voto a los ciudadanos y ciudadanas durante la campaña electoral. 

Hoy día existen numerosas formas de llegar a la ciudadanía, bien a través de los medios tradicionales, bien a través de las ya no tan nuevas redes sociales. Pero, como decimos, sin una estrategia clara en los mismos quizá los esfuerzos sean en vano y no sirvan para nada. 

Es preciso estudiar previamente al electorado para fijar nuestras preferencias, saber dónde están, qué piden y de qué forma llegar a ellos. Además, es necesario ser constante y planificar con profesionalidad las declaraciones, formar a quienes serán la cara de la organización ante medios y ciudadanos. 

Para ello, es necesario contar con personas expertas en comunicación política, que digan las cosas con sinceridad y profesionalidad y cuyos consejos se integren en el equipo de campaña y, antes incluso, en el equipo de comunicación del candidato. 

Esto es lo que intentaré ofrecerles si me dan la oportunidad.