Podemos. Las ganas contra las percepciones.

En comunicación política la percepción de la gente es fundamental. Porque sabemos que eres lo que perciben que eres, no necesariamente lo que tú crees que eres. Y esto, por supuesto, lo saben en Podemos, que para eso es un partido formado en su origen por politólogos de la Complutense.

Por eso, y porque saben que quien no tiene posibilidades de coger votos en el centro político, Pablo Iglesias y los suyos llevan desde el principio luchando por lo que ellos llaman “la centralidad del tablero”. Sin embargo, las opiniones de Iglesias y demás en las tertulias, hacen que sea percibido desde el principio como una persona de izquierdas, incluso muy a la izquierda. Y aunque en los primeros momentos de Podemos, incluso en las elecciones europeas de 2014 (muy propicias para el castigo electoral mediante la abstención o el voto a opciones más minoritarias), se esforzaron mucho en no categorizarse en la izquierda sino en definirse como el partido de los afectados por la crisis, el partido del 99%, no lo han conseguido. Han fagocitado a IU, cuyos votantes ven más útil un voto a Podemos que uno a su formación de siempre y han recogido a numerosos cargos que han sido integrados en sus filas. Han movilizado a muchos votantes del PSOE que en 2011 se quedaron en casa o votaron por otras opciones. Pero no han podido evitar que les cuelguen la etiqueta de “izquierdistas” (populistas, radicales y demás adjetivos que les dedican en los medios).

Y así han llegado a las elecciones autonómicas y municipales. A las primeras con sus siglas, a las segundas integrados en candidaturas ciudadanas, como Ahora Madrid, Barcelona en Común o Ganemos Zaragoza. Pero para las generales, visto el empuje de Ciudadanos, la recuperación del PSOE y sus resultados en las elecciones catalanas, han decidido volver a la estrategia de buscar la centralidad del tablero. Han roto definitivamente las negociaciones para ir con IU, renunciado a algunas de sus propuestas estrella (como la renta básica) y en sus declaraciones Pablo Iglesias vuelve a situarse como un líder pragmático capaz de gobernar para todos, no sólo para los suyos.

Sin embargo, en la sociedad está instalado que Podemos es de izquierdas. Muy de izquierdas. Así que por ahora están colocados en la esquina inferior izquierda del tablero, lejos del PSOE y como uno de sus posibles aliados en caso de que este sea el primero en votos. De aquí a diciembre van a intentar salir de ahí, a ahondar en su mensaje sobre transparencia y la estrategia PPSOE. Mensajes que está por ver que les resitúen entre la opción preferida para el voto. Los votantes del PSOE (un PSOE que tras las catalanas es más que probable que gire ostensiblemente al centro), buen caladero de votos de Podemos, le han castigado en varias ocasiones y quizá ya no sientan la necesidad de volver a hacerlo en las generales. Syriza, a quien Pablo Iglesias y otros líderes han prologado en sus mítines y apoyado en sus elecciones y parecen ser su inspiración, tampoco está claro que esté levantando Grecia. Y tal vez la decisión de buscar una centralidad que parece perdida en lugar de consolidar una posición que tienen ganada en el vértice inferior izquierdo del cuadrado no sea la mejor de las decisiones, vistas ya algunas encuestas.

La ola de Podemos puede estar cayendo. Veremos.

 

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2 pensamientos en “Podemos. Las ganas contra las percepciones.

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